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5 de noviembre de 2019

Martes 5 de Noviembre de 2.019

Tiempo Ordinario /31º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 14, 15-24

Excusas para no darle tu “sí” a Dios

15Oyendo esto, uno de los invitados dijo (a Jesús): Dichoso el que coma pan en el reino de Dios. 16El le contestó: Un hombre hizo un gran banquete e invitó a muchos. 17A la hora del banquete envió a su siervo a decir a los invitados: Venid, que ya está preparado todo. 18Pero todos, unánimemente, comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado un campo y tengo que salir a verlo; te ruego que me des por excusado. 19Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes y tengo que ir a probarlas; ruégote que me des por excusado. 20Otro dijo: He tomado mujer y no puedo ir. 21Vuelto el siervo, comunicó a su amo estas cosas. Entonces el amo de la casa, irritado, dijo a su siervo: Sal aprisa a las plazas y calles de la ciudad, y a los pobres, tullidos, ciegos y cojos, tráelos aquí. 22El siervo le dijo: Señor, está hecho lo que mandaste, y aún queda lugar. 23Y dijo el amo al siervo: Sal a los caminos y a los cercados y obliga a entrar para que se llene mi casa, 24porque os digo que ninguno de aquellos que habían sido invitados gustará mi cena.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Excusas para no darle tu “sí” a Dios

Nos conocemos bien, hace tiempo que me vienes leyendo, y sé que Dios te ha tocado, no sólo en el pensamiento, sino en el corazón, pero, pero NO TIENES VOLUNTAD, eso es lo que pasa; lo que te pasa, es que pretendes amar a Dios desde lejos, sin implicarte en cambiar de vida.

¡Vamos, vamos!, que hace mucho que Cristo te redimió, ¡ya estás salvado, si quieres!

¿Qué te ata el mundanismo?, ¿qué es esto tan importante que no puedes dejar por Dios?, ¿el dinero?, ¿el sexo?, ¿tu mal humor?…

No me vengas con excusas porque te conozco bien, y sabes que es cierto.

Dios lleva esperándote desde hace ya tiempo, años incluso, pero, ¿a qué esperas para darle tu “sí” y cambiar de vida?

Mira qué vida llevas, arrastrándote ante todos, por ser como la mayoría, y Dios esperando y esperando. Y te seguirá esperando siempre.

¡Ve a Misa!

P. Jesús
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