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7 de septiembre de 2018

Viernes 7 de Septiembre de 2.018

Tiempo Ordinario /22º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 5, 33-39

Por qué no ayunan los discípulos de Jesús

33Ellos (Los fariseos y los escribas) le dijeron (a Jesús): Los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oraciones, y asimismo los de los fariseos; pero tus discípulos comen y beben. 34Respondióles Jesús: ¿Queréis vosotros hacer ayunar a los convidados a la boda mientras con ellos está el esposo? 35Días vendrán en que les será arrebatado el esposo; entonces, en aquellos días, ayunarán. 36Y les dijo una parábola: Nadie pone un remiendo de paño nuevo en un vestido viejo; de lo contrarío, romperá el nuevo, y el remiendo tomado del vestido nuevo, no ajustará sobre el viejo. 37Ni echa nadie el vino nuevo en cueros viejos; de lo contrarío, el vino nuevo romperá los cueros y se derramará, y los cueros se perderán; 38sino que el vino nuevo se echa en cueros nuevos, 39y nadie, cuando bebe vino añejo, quiere el nuevo, porque dice: El añejo es mejor.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Por qué no ayunan los discípulos de Jesús

Eso quiero preguntarte hoy, es sólo una pregunta, ¿Por qué no ayunas si eres discípulo de Jesús? Ahora Dios no está, ya lo mataron, ya se fue al Cielo, ya sólo lo tienen los que van a Comulgar, pero los demás, no lo tienen, a menos que no salga contigo a donde tu vas, que lo lleves contigo siempre, y lo llevas cuando no pecas, cuando vives en Gracia de Dios; y es fácil vivir en Gracia de Dios; los humildes, los santos, nos lo han enseñado, ellos viven conscientes de que cuando cometen un pecado, que cometen, sí, pues se van rápidamente a confesar, y van a comulgar y vuelven a estar en Gracia de Dios, vuelven a tener a Dios con ellos. Por eso todos quieren estar al lado de una persona que vive en Gracia de Dios, y la buscan y la necesitan, y la quieren, porque es humilde, paciente, pacífica, llena de ternura por ti y tus imperfecciones; en todo lo que haces, hallan el lado bueno y tienen misericordia de ti. Y me dirás ¿qué tiene que ver el ayuno con esto? Tiene que ver, porque no es bueno darle al cuerpo todo lo que quiere; a veces, está bien darle un día de ayuno, ¿qué tal un viernes?, porque cuando se ayuna, ocurre una cosa muy importante, nos damos cuenta de que aunque somos cuerpo también, además de alma, que somos alma y cuerpo, ocurre que al pasar hambre y sentir dolor, podemos apreciar más el dolor en los demás y ser así mejores unos con otros; porque hay personas que sufren mucho, tienen muchas enfermedades, y su cuerpo les hace sufrir muchísimo, y cuando hacemos ayuno voluntario, cuando decimos: “hoy voy a dejar el cuerpo tranquilo, que vaya a la suya, sin cuidados míos”; entonces vemos que este cuerpo que somos nosotros, tiene su personalidad, nos conocemos más y mejor, y por conocernos, por saber del sufrimiento sin el alimento del cuerpo, sabemos cuánto no es necesario la comida para el cuerpo y la comida para el alma, que es la Eucaristía; cuando ayunamos, tenemos una pequeña idea de lo que debe sufrir el alma nuestra sin su alimento diario, sin sus momentos de oración, sin sus momentos de contemplación, sin sus momentos de ir a recibir a la Eucaristía, que esto es Fiesta Grande para el alimento de nuestra alma. Y comprendemos que sin comida, tenemos mal humor y nos cuesta más ser incluso, sensatos y lógicos, y nos damos cuenta que los que no viven en Gracia de Dios, por no Comer la Eucaristía, vemos cuánto debe ser su dolor de alma; o esos que ni rezan, ni en un momento dado, contemplan a Dios en sus adentros, vemos que están llenos de hambre espiritual, y por eso tienen mal humor y por eso hacen maldades, porque ¡tienen hambre!, ¡hambre de Dios! Y nos llenamos de misericordia con ellos, comprendemos que sean capaces de hacer y decir y pensar, las barbaridades que hacen, dicen y piensan. El ayuno, amigos, el ayuno nos une unos a otros, nos hace mejores, porque nos enseña en carne propia, lo que es vivir sin Dios. Te animo a que ayunes algún viernes, que hagas la prueba de sentir lo que es vivir sin alimento, sin Amor.

P. Jesús

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