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7 de noviembre de 2018

Miércoles 7 de Noviembre de 2.018

Tiempo Ordinario /31º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 14, 25-33

Toma tu cruz

25Se le juntaron (a Jesús) numerosas muchedumbres, y, vuelto a ella, les decía: 26Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y aun a su propia vida, no puede ser mi discípulo. 27El que no toma su cruz y viene en pos de mí no puede ser mi discípulo. 28¿Quién de vosotros, si quiere edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos a ver si tiene para terminarla? 29No sea que, echados los cimientos y no pudiendo acabarla, todos cuantos lo vean comiencen a burlarse de él diciendo: 30Este hombre comenzó a edificar y no pudo acabar. 31¿O qué rey, saliendo a campaña para guerrear con otro rey, no considera primero y delibera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? 32Si no, hallándose aún lejos de aquél, le envía una embajada haciéndole proposiciones de paz. 33Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Toma tu cruz

Tu cruz es tuya, todos tienen cruz, y como tú tienes una, cada uno tiene una.

La felicidad está en el Cielo, ¡sólo allí hay la alegría!, aquí no hay la total felicidad, porque la cruz es por la imperfección del mundo, de las persona, ¡por el pecado original!

La vida no será nunca un jardín de rosas sin espinas, sí que puede ser un jardín, pero habrán las espinas de las rosas y las malas hierbas también, y tendrás tu cruz al limpiar tu jardín de malas hierbas, y convivir siendo rosa y teniendo en el tallo espinas.

La cruz, mejor que la ames, porque así lo hizo Jesús, la amó, porque sabía que por este dolor, daría al mundo la resurrección. Tú, acepta tu cruz, por ejemplo, la de un trabajo duro, doloroso, pero que te ayuda a comer y a vestir, y a poder tener una familia MARAVILLOSA, como son maravillosos los bautizados que aceptan a Jesús como su Rey, su Dios y Salvador.

Hijos, poned paz en vuestras casas; ¿cómo?, llevando cada uno su cruz y escondiendo las espinas que tienes en tu tallo, y pinchas; sí, tú pinchas, aun siendo una flor.

Reflexión y caridad, pasando por la mortificación y la aceptación de la cruz, ¡tu cruz!

Toma tu cruz, como la tomó Jesús, que de ella, también saldrán cosas buenas, si no te quejas, como no se quejó Jesús, sino que calló y aguantó y vivió hasta morir, amando a su Padre, y hablando con Él, porque la fuerza de Jesús estaba en Dios Padre, que siempre le amó, aun cuando le pidió el sacrificio de la obediencia por amor a todos, ¡a todos!, buenos y malos. Tú, haz lo mismo, ¡hijo de Dios!

Toma tu cruz, y ¡arriba!

P. Jesús

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