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4 de septiembre de 2018

Martes 4 de Septiembre de 2.018

Tiempo Ordinario /22º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 4, 31-37

La fuerza de la palabra de Jesús, Dios

(Jesús): 31Bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y les enseñaba los días de sábado, 32y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra iba acompañada de autoridad. 33Había en la sinagoga un hombre poseído del espíritu de un demonio impuro que gritaba a grandes voces: 34¡Ah! ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a perdernos? Bien sé que eres el Santo de Dios. 35Jesús le ordenó diciendo: Cállate y sal de él. El demonio arrojando al poseso en medio, salió de él sin hacerle daño.36Quedaron todos pasmados, y mutuamente se hablaban diciendo: ¿Qué palabra es ésta, que con autoridad y poder impera a los espíritus impuros y salen? 37Por todos los lugares de la comarca se divulgó su fama.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

La fuerza de la palabra de Jesús, Dios

Siente en ti la fuerza del Amor de Dios, en la Palabra de Jesús; ¡lee los Evangelios!, ¡propaga los Evangelios!, y ¿por qué no?, con ellos, mis meditaciones; porque si te sirven a ti para sentirte mejor, entonces pueden servir a otros.

Si lo piensas y decides ayudar a Dios a propagar el Evangelio, y decides ayudarme a mí, propagando el Evangelio con mis meditaciones, he pensado lo siguiente, te cuento.

He meditado sobre el asunto de esos vecinos tuyos que son ancianos y están solos, viviendo en sus casas o en un asilo, y he pensado que podrías hacer como yo hago, e ir a verlos y leerles el evangelio, porque ¿de qué vais a hablar si vas a verlos?, ¿de tristezas?, ¿de quejas?, ¿de críticas?; ¿y salir de allí y dejarlos con más penas?… Mal asunto, eso no estaría bien. Lo mejor es que vayas a verlos y les leas el Evangelio y mis meditaciones, por eso las he alargado, para que tengas tema de diálogo con ellos, luego de leerles el evangelio y mis meditaciones. Y yo me sentiré unido a vosotros y, ¡claro!, a Dios, y allí donde hay dos o más, la oración es escuchada, y muchas cosas maravillosas pueden salir de un rato diario de comunicación en la fe, sin criticar, sin juzgar, comprendiendo y aceptando la fe como norma de vida. Piénsatelo, y si decides hacerlo, Dios te premiará y yo te lo agradeceré; tú estarás contento-a, y la persona anciana o enferma, -de cualquier edad- será más feliz, porque el Evangelio trae siempre la felicidad. ¡Haz la prueba!

Mi estilo es para, digamos: “todos los públicos”, es decir, escribo pensando en los niños enfermos y en los adultos enfermos o solos, que la soledad es una enfermedad social.

No te hago contrato, es un intercambio de ayuda, tú me ayudas a propagar el evangelio con mis meditaciones, y yo ofrezco la Santa Misa por ti y rezo por tus deseos y peticiones a Dios Padre, en el nombre de Jesús y por intercesión de Santa María, San José, todos los Santos y Ángeles. ¿Qué te parece el plan?… Puedes probarlo. Seguro que te funcionará, y mucha paz y alegría te traerá propagar así la fe y aliviar a los que sufren de tantas dolencias y padecimientos, y de paso se te llenarán las manos con frutos de obras para presentar a Dios.

Lee el Evangelio, propaga el Evangelio, trabaja horas extras en esto, porque es de fe que, quien propaga la fe, a éste, Dios lo bendice y, como a todos, lo ama; y se siente unido a Dios, y esto le seca el corazón de tantas lágrimas de incomprensión, como le han hecho derramar los que le han puesto en soledad, en la soledad de, tantas veces, la traición. Pues, como tú, todos estos que están solos, todos estos necesitan del consuelo de las palabras del Evangelio, de Jesús, Dios.

Lee el Evangelio a los de tu casa; y la Gracia caerá sobre ti, ungiéndote de pleno con dones del Espíritu Santo y llenando tu corazón de gozo.

Además del Evangelio, reza y rezad el santo rosario, y así la visita será completa, y así la fe tuya será plena, y los ángeles que os visitarán, os protegerán de todo mal, y la dicha vivirá en tu corazón.

Amor, es la Palabra explicada en el Evangelio, Amor.

Amor es lo que yo te deseo.

Un abrazo bien sincero.

P. Jesús

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