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30 de agosto de 2018

Jueves 30 de Agosto de 2.018

Tiempo Ordinario /21º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Mateo 24, 42-51

Cuida de tu familia

(Dijo Jesús a sus discípulos): 42Velad, pues, porque no sabéis cuándo llegará vuestro Señor. 43Pensad bien que, si el padre de familia supiera en qué vigilia vendría el ladrón, velaría y no permitiría horadar su casa. 44Por eso vosotros habéis de estar preparados, porque a la hora que menos penséis vendrá el Hijo del hombre. 45¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien constituyó su amo sobre la servidumbre para darle provisiones a su tiempo? 46Dichoso el siervo aquel a quien, al venir su amo, hallare que hace así. 47En verdad os digo que le pondrá sobre toda su hacienda. 48Pero si el mal siervo dijera para sus adentros: <<Mi amo tardará>>, 49y comenzare a golpear a sus compañeros y a comer y beber con borrachos, 50vendrá el amo de ese siervo el día en que menos lo espera y a la hora que no sabe, 51y le separará y le asignará su suerte con los hipócritas; allí habrá llanto y crujir de dientes.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Cuida de tu familia

Dios da a entender en este gran evangelio, el de hoy, que de seguro hay ladrones que quieren entrar a robar a tu casa. ¡Cuida de ti, de tu familia!, porque hay enemigos que envidian tu suerte, tus bienes, tu cónyuge, tus hijos, tus padres buenos y fieles a Dios; vendrán los enemigos y te hablarán mal de ellos, te harán ver sus defectos y debilidades, para robarte su cariño, para que les niegues tu amor, tu caridad.

No sólo quieren tus bienes; si pueden, pondrán tu mismo negocio y querrán llevársete tus clientes, o buscarán poder ocupar tu lugar laboral, sino que además querrán poseer, para luego tirar, a tu cónyuge, a tus hijos y padres; ¡querrán desunir la familia!, robarte el amor de ella, y también robarte el amor tuyo a ella.

¡Estáte alerta!, ¡ve con cuidado!

Hay sectas, grupos, que dicen amar a un dios, y lo que pretenden es separarte de tu familia para que luego, solo y falto de cariño, te unas a ellos y les des todo lo que decían que tu familia no merecía: tu trabajo, tu esfuerzo, tu tiempo. Les interesas porque, para ellos, eres dinero, eres estadística de ser un número más en miembros afiliados. ¡Cuidado! Hablan con educación y tranquilos, argumentan con números y te llevan de paseo; mientras, tus padres, tu cónyuge, se muestra a ti de manera natural y, a veces, por embates de la vida, no son precisamente unos ángeles en el hablar ni en bondad; y esos, aprovechan para llenarte la mente y el corazón de lisonjas que, de momento te dan la razón, pero una vez abandonada tu familia, serán fríos como el mármol en sus correcciones fraternas, para que, no sintiéndote nadie, te hundas en tu desolación. Recuerda entonces que María, la Madre de Dios, estuvo sola cuando tomó la decisión más importante de la humanidad, la que nos dio la oportunidad de tener a Dios vivo en el mundo, la que nos trajo las bendiciones de salvación y sanación.

Si has caído en manos de los ladrones, si robaron el amor con que amabas a tu familia, ¡reacciona! Pónte en camino, ve a confesar y pide perdón a Dios, y luego ve a pedirles perdón a ellos.

Muchos matrimonios se pueden reconciliar.

Muchos hijos pueden volver a casa del padre, de la madre, a su hogar.

Muchos padres pueden ir a casa de sus hijos y bendecirlos.

Siempre es tiempo de reconciliación. Nadie puede separarte indefinidamente del amor familiar, y aunque te robaran el amor de tu familia hacia ti, o el tuyo por tu familia, siempre es tiempo de restaurar el amor familiar; sólo hace falta CARIDAD.

P. Jesús

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