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2 de septiembre de 2016

Viernes 2 de Septiembre de 2.016

Evangelio:

San Lucas 5, 33-39

Cristo está contigo

Luk 5:33 Los fariseos y los escribas dijeron a Jesús: “Los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oraciones, y asimismo los de los fariseos; pero tus discípulos comen y beben”.
Luk 5:34 Respondióles Jesús: “¿Queréis vosotros hacer ayunar a los convidados a la boda mientras con ellos está el esposo?
Luk 5:35 Días vendrán en que les será arrebatado el esposo; entonces, en aquellos días, ayunarán”.
Luk 5:36 Y les dijo una parábola: “Nadie pone un remiendo de paño nuevo a un traje viejo; de lo contrario, romperá el nuevo, y el remiendo, tomado del vestido nuevo, no ajustará sobre el viejo.
Luk 5:37 Ni echa nadie el vino nuevo en cueros viejos; de lo contrario, el vino nuevo romperá los cueros viejos y se derramará, y los cueros se perderán;
Luk 5:38 sino que el vino nuevo se echa en cueros nuevos,
Luk 5:39 y nadie que tenga vino añejo quiere el nuevo, porque dice: “El añejo es mejor””.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944)

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Cristo está contigo

Joven, amigo de Dios, Cristo está contigo; come, y vive para servirle, ¡no tengas miedo!, porque con Cristo, todo lo puedes.

Acude, si puedes, diariamente a la Santa Misa, y comulga; y confiésate cuantas veces te haga falta, que a esta edad tuya, bendita edad la de la juventud, necesitas muchas veces de la confesión, porque te estás acostumbrando a vivir sólo para Dios, a amarle sobre todas las cosas y personas, y esto cuesta; para ello, es necesaria la Gracia de Dios, apoyada por tu libertad de quererlo, de querer ser de Cristo Rey, y con voluntad, hacer la voluntad de Dios Padre, la de amar y creer en su Hijo Jesucristo, en aceptarle de amigo, de guía, de hermano mayor, que quiere compartir contigo las delicias del Reino de los Cielos. ¡No te vendas la heredad!, ni la pierdas por concupiscencias. Y si la vendiste, y si la perdiste, ven a leerme mañana, que te diré lo que puedes hacer para recuperar tu identidad. Ahora te adelantaré, que te vayas a confesar, y que, pidiendo perdón a Dios, te perdones también a ti mismo; te es necesario ser humilde para llegar a santo.

¡Sé santo-a, tú que tanto has pecado!

No sólo se peca yendo contra el 6 mandamiento; también, cuando faltas a los demás, pierdes la identidad.

P. Jesús

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