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6 de septiembre de 2016

Martes 6 de Septiembre de 2.016

Evangelio:

San Lucas 6, 12-19

Elección de los doce

Luk 6:12 Aconteció por aquellos días que salió Jesús hacia la montaña para orar, y pasó la noche orando a Dios.
Luk 6:13 Cuando llegó el día, llamó a sí a los discípulos y escogió a doce de ellos, a quienes dio el nombre de apóstoles:
Luk 6:14 Simón, a quien puso también el nombre de Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago y Juan, Felipe y Bartolomé,
Luk 6:15 Mateo y Tomás, Santiago el de Alfeo y Simón, llamado el Zelotes;
Luk 6:16 Judas de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor,
Luk 6:17 Bajando con ellos del monte, se detuvo en un rellano, y con Él la numerosa muchedumbre de sus discípulos, y una gran multitud del pueblo de toda Judea, de Jerusalén y del litoral de Tiro y Sidón,
Luk 6:18 que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades; y los que eran molestados de los espíritus impuros eran curados.
Luk 6:19 Toda la multitud buscaba tocarle, porque salía de Él una virtud que sanaba a todos.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944)

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Elección de los doce

Dios, Jesús, se pasó toda la noche en oración. Y los sin fe, pueden pensar: ¿Y por qué? Era Dios, ¿no? Dejar de dormir para rezar, y, ¿para qué? ¿Para elegir bien a sus doce apóstoles; si además, va y elije a Judas?

Tan necesaria es la oración, que Dios, Jesús, rezó toda una noche para elegir bien a sus doce apóstoles; todo y así, por la libertad de cada uno, Judas le traiciona, Pedro le niega, Tomás no cree, si no pone los dedos en la llaga, y todos le dejan; y si Juan no le dejó, fué por acompañar a María, a la Madre de Jesús, de Dios. ¡Qué gran lección! Sí, porque por María, por acompañar a María, resistió al lado de Jesús.

Si quieres resistir todas las emboscadas que te va a preparar la vida, como prepara a cada uno, entonces, haz como San Juan, y vela por María, y ama a María, y consuela a María, y estarás al pie de la Cruz, y de tu cruz. Y verás cómo yendo con María, la Madre de Dios y Madre tuya, verás llegar el día de la resurrección; y entonces también vivirás la alegría de amar a todo un Dios de Amor, que amándote, viene a ti y te muestra el camino de la fe. Si Él, Dios, Jesús, murió, también resucitó; y tú morirás y resucitarás. ¡Es de fe! Créetelo.

P. Jesús

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