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5 de marzo de 2020

Jueves 5 de Marzo de 2.020

Tiempo Cuaresma/1º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Mateo 7, 7-12

Pedid y se os dará

(Dijo Jesús a sus discípulos): 7Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8Porque quien pide recibe, quien busca halla y a quien llama se le abre. 9Pues ¿quién de vosotros es el que, si su hijo le pide pan, le da una piedra, 10o, si le pide un pez, le da una serpiente? 11Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre, que está en los cielos, dará cosas buenas a quien se las pide!

12Por eso, cuanto quisieres que os hagan a vosotros los hombres, hacédselo vosotros a ellos, porque ésta es la Ley y los Profetas.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Pedid y se os dará

Este mes quiero hablaros de los niños, porque en este mes empezará nuevamente la estación de la primavera, donde tantas flores van a darnos la alegría de su belleza.

Los niños son la alegría de la casa, del hogar, de la familia, de la humanidad, porque nos necesitan, porque nos aman, y hemos venido a este mundo a servir, y ¿qué mejor que servir y enseñar a los niños?

Pedid tener hijos, porque es la alegría en un santo matrimonio, porque los niños son la primavera de la vida.

Si quieres una felicidad mayor, una dicha plena, ten hijos, y sírvelos enseñándoles a ser personas libres, a vivir la fe.

Si tú no puedes tener hijos, puedes adoptar, puedes hacer actividades sociales en donde ellos necesitan de tu servicio; puedes visitar a los niños enfermos, ¡que hay!, puedes luchar contra el aborto, y puedes propagar el sí a la vida.

¡Que nazcan niños, y el mundo se llenará de alegría! Está triste el mundo, porque está de luto, matan a muchos niños.

Evitar a los hijos, sin causas graves, es como fornicar, aun dentro del matrimonio. Si nadie te lo ha dicho, te lo digo yo, que soy sacerdote.

Llénate de alegría con los niños, a los que Dios tanto ama y respeta. ¿Podría Dios dejar de amar a los niños, dejar de desear su vida?; entonces, tú tampoco puedes, porque debes obrar, en todo, imitando a Cristo. ¡Deja que los niños se te acerquen!, te necesitan, necesitan de ti; sabes bien que esto es cierto.

P. Jesús
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