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5 de marzo de 2019

Martes 5 de Marzo de 2.019

Tiempo Ordinario /8º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Marcos 10, 28-31

¿Has dejado alguna cosa para seguir a Jesús?

28Pedro entonces comenzó a decirle (a Jesús): Pues nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido. 29Respondió Jesús: En verdad os digo que no hay nadie que, habiendo dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos, o campos por amor de mí y del Evangelio, 30no reciba el céntuplo ahora en este tiempo en casas, hermanos, hermanas, madre e hijos y campos, con persecuciones, y la vida eterna en el siglo venidero, 31y muchos primeros serán los últimos, y los últimos los primeros.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

¿Has dejado alguna cosa para seguir a Jesús?

Los verdaderos apóstoles han dejado todas las cosas para seguir a Jesús. Este es el detalle del éxito como sacerdotes, dejar todas las cosas por seguir a Jesús, Dios. En todas las cosas, están incluídos esos estudios que querías hacer, pero que por dedicarte a la salvación de las almas, no tienes tiempo. Un sacerdote bueno y fiel, éste se dedica a propagar el Evangelio con su propia vida; si no ha dejado todas las cosas para servir a sus feligreses, si cuando sus feligreses lo buscan y no lo hallan, por estar este sacerdote ocupándose de sus cosas, entonces… ¿qué te parece a ti, es como San Pedro?… Ser sacerdote, ser apóstol, es dejar todas las cosas por seguir a Jesús, y ocuparse primero de las almas, sobre todo, de las almas, ante todo, de las almas.

¿Es que no puede estudiar un sacerdote?… Un sacerdote, ¿qué esperas tú de un sacerdote?; ¿qué espera un feligrés de su sacerdote?… No soy yo quien lo digo, es la conciencia quien lo proclama.

El sacerdote estudia en el seminario y aprende, se supone que cuando recibe el sacramento sacerdotal, está preparado para ser sacerdote. Quien no lo esté, que siga estudiando, pero el que es ungido con el óleo del sacerdocio, este se debe a las almas, ya no tiene vida propia; su vida es servir a los demás, abandonando todas las cosas; éste es para mí el buen sacerdote. ¿Y tú, qué opinas?… ¿crees que el dinero de la Iglesia está para dar más estudios al sacerdote?; ¿no tiene suficientes con los que recibió en el seminario?… sólo el sacerdote puede dar a Dios, esta es la verdad; y estudiar, lo pueden hacer todos. Hay que elegir, dar a Dios a los demás, o llenarse de sabiduría. Un sacerdote es un especialista para salvar almas, tiene los estudios necesarios para acercarse a sus feligreses y llevarlos de la mano a Cristo, el Sumo Sacerdote, que se dedicó a la oración y al servicio desinteresado de los demás, poniendo su vida en peligro y dando, dando, sin recibir nada a cambio, ¡NADA!

¿Qué recibió Jesús, Dios, por todo lo que dio?… Y este es el Sumo Sacerdote, al que deben imitar todos, porque recibiremos, en el Cielo; aquí se ha venido a dar, a aceptar todo bien de los demás y a darles todo lo bueno que tengas. Sí, ya sé que hablo distinto a lo que está en uso; sé de matemáticas y sé de negocios humanos; mi padre era autónomo, y yo le ayudé en mi juventud; sé hacer negocios, y sé darme y dejar todas las cosas para servir a Dios, que quiere que te sirva a ti. No es difícil, es lo que tengo que hacer, y lo hago, con fe, por fe. Todos pueden hacerlo, es cuestión de creer. Por sus frutos, sabréis quién es cada quien.

P. Jesús

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