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4 de noviembre de 2020

Miércoles 4 de Noviembre de 2.020

Tiempo Ordinario/31º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 14, 25-33

La oveja perdida

25Se le juntaron numerosas muchedumbres, y, vuelto a ella, (Jesús) les decía: 26Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y aun a su propia vida, no puede ser mi discípulo. 27El que no toma su cruz y viene en pos de mí no puede ser mi discípulo. 28¿Quién de vosotros, si quiere edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos a ver si tiene para terminarla? 29No sea que, echados los cimientos y no pudiendo acabarla, todos cuantos lo vean comiencen a burlarse de él diciendo: 30Este hombre comenzó a edificar y no pudo acabar. 31¿O qué rey, saliendo a campaña para guerrear con otro rey, no considera primero y delibera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? 32Si no, hallándose aún lejos de aquél, le envía una embajada haciéndole proposiciones de paz. 33Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

La oveja perdida

A los publicanos y pecadores que acudían a Jesús, Jesús los recibía siempre de buen grado y comía con ellos, con los que se acercaban a Él para escucharle. Repito: con los que se acercaban a Él para escucharle y para aprender. Dios no iba a comer con los publicanos y pecadores que no iban a Él, con los que no lo escuchaban y no querían aprender. Os lo aclaro, porque algunos, con la excusa de que Dios iba a comer con los publicanos y pecadores, omiten decir, que ACUDÍAN a Jesús para escucharle, y luego Jesús comía con ellos. Y digo que, con esta excusa, muchos se ponen en condición de pecar, por asistir a las fiestas de los paganos y pecadores que no han demostrado ningún interés por conocer a Jesús, y se pierden ellos al ir con los publicanos y pecadores.

Leed bien y meditad mejor, porque la verdad está en la Palabra de Dios.

P. Jesús
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