Saltar al contenido

30 de septiembre de 2019

Lunes 30 de Septiembre de 2.019

Tiempo Ordinario /26º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 9, 46-50

Recibe a los niños

46Surgió entre ellos (los discípulos) una discusión sobre quién sería el mayor de ellos. 47Conociendo Jesús los pensamientos de su corazón, tomó un niño, le puso junto a sí, 48y les dijo: El que recibiere a este niño en mi nombre, a mí me recibe, y el que me recibe a mí, recibe al que me envió; y el menor entre todos vosotros, ése será el más grande.

49Tomando la palabra, Juan dijo: Maestro, hemos visto a uno echar los demonios en tu nombre y se lo hemos estorbado, porque no era de nuestra compañía. 50Contestóle Jesús: No se lo estorbéis, pues el que no está contra vosotros, está con vosotros.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Recibe a los niños

“Y les dijo Jesús, Dios: El que recibiere a este niño en mi nombre, a mí me recibe…” Esto leemos en el Evangelio de hoy, ¿y cuántos no reciben a Dios porque no reciben a sus hijos, no les dan vida? Sí, sé que hay crisis económica mundial, sé que no hay trabajo para muchos y tampoco dinero, pero ¿no ocurría eso mismo en otros tiempos, y nacían hijos de las familias católicas? Sin hijos, sin dinero, ¿cuántos matrimonios católicos se mantendrán unidos por la fe?…

A nadie le gusta ser pobre, otra cosa es vivir la pobreza por voto de amor a Cristo, Rey de Cielos y tierra, pero ser pobre, eso no lo quiere nadie, ni yo lo quiero para nadie, como tampoco quiero la maldición y sí que quiero la bendición, y siempre hemos leído y leemos y leeremos en la Sagrada Biblia, que cuando Dios bendecía, lo hacía dándole muchos hijos.

La bendición de Dios son los hijos.

El aborto, el no tener hijos, es una maldición, es algo que no es bueno para nadie. Dios que quiere bendecirte, te dice: “El que recibiere a este niño en mi nombre, a mí me recibe…”

¿Sabes qué?, rezo por los niños, por estos hijos que Dios quiere que se reciban en su nombre y sean una bendición.

Es cuestión de fe, más que de números; es cuestión de vivir la pobreza, más que de ser pobre.

¿Cuántos viven la pobreza por amor a Dios, sean pobres o no?… ¡A ver, esas manos…!

P. Jesús
© copyright