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30 de noviembre de 2019

Sábado 30 de Noviembre de 2.019

Tiempo Ordinario /34º -Fiesta de San Andrés, Apóstol

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Mateo 4, 18-22

Sacerdotes

18Caminando (Jesús), pues, junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, que se llamaba Pedro, y Andrés, su hermano, los cuales echaban la red en el mar, pues eran pescadores; 19y les dijo: Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres. 20Ellos dejaron al instante las redes y le siguieron. 21Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y Juan, su hermano, que en la barca, con Zebedeo, su padre, componían las redes, y los llamó. 22Ellos, dejando luego la barca y a su padre, le siguieron.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Sacerdotes

Dios llama a algunos para ser sacerdotes, para salvar almas y mantener vivo a Dios en la tierra, porque Dios necesita de ti, quiere que tú seas un buen sacerdote.

El sacerdote tiene, debe, de vivir para salvar almas y acercarse a todos, y darles la consolación con sus palabras de fe, esa fe de creer y practicar la Verdad.

En todos los tiempos, se necesita de consuelo, y en el consuelo y por el consuelo, muchas almas se salvan; por eso Dios permite el dolor, para que busquen el consuelo y se les dé el consuelo que viene de Dios, ¡por la confesión!

Dios quiere sólo buenos y santos sacerdotes, valientes, para luchar incluso, si fuera necesario, contra los malos sacerdotes, ¡que hay!, y luchar siempre haciendo el bien y lo bueno, predicando la justicia de Dios y no la ley de los hombres, y menos el mundanismo actual, según cada sociedad de cada país. ¡La Iglesia es universal!, y por lo cual, siempre es la misma, siempre es igual en su doctrina, porque la Ley de Dios es para ir a su Reino, y en este lugar maravilloso, hay lo mismo para todos y todas las personas de todos los tiempos. Así que, seguir la moda, no te salva, normalmente te condena a pagar la pena de no hacer lo que está bajo la Ley.

Sacerdote, amigo de Cristo, ¡cuántas almas tienes que salvar!

Dios te espera con las manos llenas de tu fe en la caridad, llevando esperanza a todo lugar.

Sólo te pido hoy una cosa, ¡pónte a confesar!

P. Jesús
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