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29 de mayo de 2020

Viernes 29 de Mayo de 2.020

Tiempo Pascual/7º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Juan 21, 15-19

¿Amas a Dios más que otros?

15Cuando hubieron comido, dijo Jesús a Simón Pedro: Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? Él le dijo: Sí, Señor, tú sabes que te amo. Díjole: Apacienta mis corderos. 16Por segunda vez le dijo: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor, tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas. 17Por tercera vez le dijo: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntase: ¿Me amas? Y le dijo: Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo. Díjole Jesús: Apacienta mis ovejas. 18En verdad, en verdad te digo: Cuando eras joven, tú te ceñías e ibas donde querías; cuando envejezcas, extenderás tus manos, y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras. 19Esto lo dijo indicando con qué muerte había de glorificar a Dios. Después añadió: Sígueme.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

¿Amas a Dios más que otros?

Si es así, si amas a Dios, a Jesús, más que otros, entonces Dios te pondrá para ayuda de muchos, para santificación y salvación de muchos, ¡y sufrirás más!, porque tendrás más enemigos, pero a la vez, serás el consentido de la Virgen María, Madre de Dios, y, ¡te lo digo!, algunos tendrán motivos de envidia, porque tu vida será feliz y plena, llena de alegrías y contento de ti mismo. Así son las cosas que vienen de Dios: sonrisas y lágrimas.

Vivirás bien, serás feliz, y, a la vez, sufrirás mucho por los de tu familia, amigos, o gente del mundo que te envidia, y te envidian porque sabes ser feliz con lo que tienes, con lo que Dios te da, y te las ingenias para hacer rendir, para cuidar todo lo que tienes, porque amas todo lo recibido, porque sabes que viene de Dios; Él da su consentimiento y lo recibes de aquí y de allí, y a veces, tantas, pensando que recibes un mal que han querido darte, resulta que es un bien inesperado, ¡un regalo!, aunque mal envuelto, es un regalo precioso para tu alegría, la alegría del santo, del que tiene su mira en lo más elevado, Dios.

Si amas a Dios más que otros, ¡ya sabes!, en tu vida tendrás sonrisas y lágrimas, pero te digo que los que no aman a Dios, no tienen esas sonrisas que tú tendrás, sino que todo es envidia, orgullo, ¡querer más y mejor!; y por lo tanto, todo es dolor; esos no tienen sonrisas que salen del corazón, pueden reírse y se ríen, sobre todo cuando buscan venganzas o acechan a los buenos para hacerles mal, pero sufren, sufren de dolor por no ser buenos, por no ser perfectos, por faltarles el amor con que ellos deberían amar a Dios y a sus semejantes.

Hay que enseñar a todos a amar a Dios; ¿cómo?, pues te lo diré, no ocultes tus sonrisas y lágrimas, sino que comparte tu fe, y que vean las obras de la misma. Amén.

P. Jesús
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