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26 de mayo de 2019

Domingo 26 de Mayo de 2.019

Tiempo Pascual /6º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Juan 14, 23-29

¿Amas o no amas a Jesús, Dios?

23Respondió Jesús (a Judas, no el Iscariote) y le dijo: Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él y en él haremos morada. 24El que no me ama no guarda mis palabras; y la palabra que oís no es mía, sino del Padre, que me ha enviado. 25Os he dicho estas cosas mientras permanezco entre vosotros; 26pero el Abogado, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, ése os lo enseñará todo y os traerá a la memoria todo lo que yo os he dicho.

27La paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da os la doy yo. No se turbe vuestro corazón ni se intimide. 28Habéis oído que os dije: Me voy y vengo a vosotros. Si me amarais, os alegraríais, pues voy al Padre, porque el Padre es mayor que yo. 29Os lo he dicho ahora, antes que suceda, para que, cuando suceda, creáis.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

¿Amas o no amas a Jesús, Dios?

Por tus obras, todos ven tu amor o tu falta de amor, porque el que ama se fía, confía y guarda la voz, las palabras de la persona amada, y las cumple, porque se ha unido en voluntad a la persona a la que da su amor.

Por eso os diré que, por la persona que tú amas, sabrán lo que tienes en tu corazón. Porque la persona que ama a otra, este mismo amor abre la puerta de la voluntad, y ¿dónde está esta puerta?; ¿en el corazón?, sí, está en el corazón, pero llave no es, no son los sentimientos sino los pensamientos; porque ¿cuántas veces uno no se da cuenta de que ama a Dios, pero luego, por los pensamientos, lo rechaza?; entonces, ¿dónde está en amor, en el corazón o en la mente?; el amor verdadero, está en la voluntad; allí donde pones tu voluntad, tienes tu amor, allí está lo que has decidido libremente, amar y servir, porque SIEMPRE, siempre que se ama, se sirve.

Cuando una persona ama lo imperfecto, quizás por ver lo perfecto físicamente y lo que ven sus ojos, acapara su corazón, esta persona, que sólo le da importancia a lo físico, por lo físico de la persona que ama, olvidará la verdadera perfección, hasta que el cuerpo de la persona amada deje de ser perfecto, y entonces verá su imperfección. El tiempo descubre muchos amores falsos; sólo hay que dejar pasar el tiempo, y el tiempo demuestra las cosas como son.

El que ama a Dios, que es Amor, que aunque en Jesús, Dios, tiene cuerpo, pero este cuerpo, aunque resucitó, ya murió, y por eso no lo vemos con los ojos de la carne, sino con los ojos del amor, de este amor con que Dios nos ama, y que para demostrarlo, se portó siempre bien; jamás fue inmoral ni cayó en el mal por dinero ni por poder ni aplausos, sino que hizo lo que tenía que hacer, cumplió con su deber, y nos dio, con sus obras, nos dio a conocer dónde estaba su amor, en Jesús, Dios, y estaba en el Padre; por eso, nadie de este mundo pudo coaccionarlo a dejar la perfección, sino que Él, Jesús, Dios, es la perfección misma en el amor. Y quien decida amarlo a Él, a Jesús, a Dios, sobre todas las cosas y personas, éste le imitará y tendrá paz, la Paz de Dios.

Hijos, es mejor la paz que la alegría; como es mejor la resurrección, que poner tu corazón en la imperfección. Tú decides, ¿amas o no amas a Jesús, Dios?

P. Jesús
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