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21 de septiembre de 2018

Viernes 21 de Septiembre de 2.018

Tiempo Ordinario /24º -Fiesta de San Mateo, Apóstol y Evangelista

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Mateo 9, 9-13

Vocación de Mateo

9Pasando Jesús de allí, vio a un hombre sentado al telonio, de nombre Mateo, y le dijo: Sígueme. Y él, levantándose, le siguió. 10Y sucedió que, estando Jesús sentado a la mesa en casa de aquél, vinieron muchos publicanos y pecadores a sentarse con Jesús y sus discípulos. 11Viendo esto, los fariseos decían a los discípulos: ¿Por qué vuestro maestro come con publicanos y pecadores? 12Él, que los oyó, dijo: No tienen los sanos necesidad de médico, sino los enfermos. 13Id y aprended qué significa <<Misericordia quiero y no sacrificio>>. Porque no he venido yo a llamar a los justos, sino a los pecadores.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Vocación de Mateo

“-Sígueme.” Este “sígueme” va por ti, sí, por ti. Dios, Jesús, ha venido a tu vida y te ha dicho: ¡Sígueme!

Tú le has seguido; a la llamada del Señor, te has puesto en marcha y has recibido el bautismo, y si ya eras bautizado-a desde pequeño-a, has escuchado la voz del Señor, de Dios Hijo, Jesucristo. Este hombre, carpintero de profesión y que es más que profeta, es Dios; te llamó; en tus miserias, te llamó, cansado tú de ir sin rumbo por la vida, unas veces imitando a unos, y otras, a otros, perdiendo totalmente tu identidad y dignidad de persona, porque Dios es también persona humana, en Jesús, y dignificó el cuerpo humano, siendo nosotros a su imagen y semejanza; y al oír su voz, te llenó de esperanza, de que tu vida podría ser otra, que podías cambiar, y ciertamente cambiaste de rumbo, porque todo lo que habías hecho antes, no te había llenado, y desilusionado, como San Mateo, cansado en tu trabajo, viviendo sin Dios, oíste y oyes este: “sígueme”, que es una promesa de salvación, de perfección.

A ti, lo que te va, es triunfar en la vida, pero no en unas cosas sí y en otras no, que es lo que la gran mayoría viven; tú, como buen ser humano, quieres triunfar en todo, en lo profesional, lo personal y espiritual, y esta clase de triunfo sólo procede de quien triunfó, Dios, Jesús, que triunfó plenamente en su resurrección. Y tú, después de pasar penas, dolor, angustias, contrariedades, como Jesús, puedes también como Jesús, vivir el amor, la amistad, el éxito en tu labor profesional, en tus relaciones personales y espirituales; tú, con Jesús, puedes pasar todas las pruebas que se te presenten, y puedes, con Jesús y María, luchar contra Satanás y ganarle una vez tras otra, porque con Dios, todo es posible; con Dios, todo es posible.

La realización personal, el saberte realizado, no es no sufrir, no errar, no pagar las penas de los errores de otros, ¡no!, la realización tuya, es hacer el bien siempre, hacer lo mejor que puedas todo lo que hagas, y seguro que si todo lo tuyo lo haces con Jesús, con Dios, unido a Él por la Comunión, y antes haberte limpiado por la Confesión, entonces, oh entonces, mi querido-a muchacho-a, ¡el mundo es tuyo!

¿No quieres ser dueño de tu mundo? Pues sigue la llamada de Jesús. Escucha, oye:

-¡Sígueme!

P. Jesús

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