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21 de mayo de 2019

Martes 21 de Mayo de 2.019

Tiempo Pascual /5º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Juan 14, 27-31A

Despedida y palabras de aliento

(Dijo Jesús a sus discípulos): 27La paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da os la doy yo. No se turbe vuestro corazón ni se intimide. 28Habéis oído que os dije: Me voy y vengo a vosotros. Si me amarais, os alegraríais, pues voy al Padre, porque el Padre es mayor que yo. 29Os lo he dicho ahora, antes que suceda, para que, cuando suceda, creáis. 30Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque viene el príncipe del mundo, que en mí no tiene nada; 31apero conviene que el mundo conozca que yo amo al Padre, y que, según el mandato que me dio el Padre, así hago.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Despedida y palabras de aliento

No me lo digas… Has vuelto a perder la paz.

No mires lo que hacen los demás. Procura estudiarte a ti mismo, a ti misma, y sé consciente de que NO puedes juzgar. Acepta que las personas pasan sus crisis y hacen sus pecados, ¿Por qué crees que Dios nos dejó los sacramentos?…

Ya sé, ya sé, que es cierto que tú eres mejor que otros, y es precisamente por esto, por lo que esos otros te han dañado; gracias a ellos y sus pecados, y por haberte mantenido fiel y unido a Jesús, tú has sufrido y sufres, pero eres mejor que otros que sufren porque no han podido ni podrán destruirte jamás. ¿Lo oyes bien? ¡Jamás!

Ya sé, ya sé, que has perdido a veces la paz; ¿y qué? ¡No has perdido la fe!, y es por la fe, que Dios mueve montañas. Sé que lo sabes. ¡Cómo te amo en Cristo, hijo mío y de Dios!

Anda… déjame ahora, que voy a celebrar la renovación del sacrificio de Cristo en la Cruz, para que tú, por tu fe, recuperes la paz, la paz de Dios.

Te quiero, hijo, hija, yo, un sacerdote; no sé cómo ha sido, pero, por Internet, he llegado a quererte tanto, tanto… ¿Ves como hay cosas buenas en el mundo?: La fe, la oración, la Santa Misa, el amor ágape. Amén.

No me llores, no me llores… ya sé que estás triste y te sientes sola, solo. Yo también he vivido esta sensación; sé lo que sufres, por eso quiero que suframos juntos, unidos a la comunión de los santos.

No llores más. Todo ha pasado, todo pasará, y tu fe puede, con Dios, mover montañas y llenarte de paz el alma. Unámonos a María Virgen, la mujer que sufrió tanto, y que es la Reina de la Paz, la Mujer de la Fe, la portadora del Amor. Ella y Dios son los que te han dado la victoria en este día malo. Dale las gracias y sigue trabajando; propaga el Evangelio. Pax.

P. Jesús

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