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21 de agosto de 2018

Martes 21 de Agosto de 2.018

Tiempo Ordinario /20º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Mateo 19, 23-30

La renuncia de los apóstoles y su premio

23Jesús dijo a sus discípulos: En verdad os digo: ¡que difícilmente entra un rico en el reino de los cielos! 24De nuevo os digo: es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que entre un rico en el reino de los cielos. 25Oyendo esto, los discípulos se quedaron estupefactos, y dijeron: ¿Quién, pues, podrá salvarse? 26Mirándolos, Jesús les dijo: Para los hombres, imposible; mas para Dios todo es posible.

27Entonces, tomando Pedro la palabra, le dijo: Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué tendremos? 28Jesús les dijo: En verdad os digo que vosotros, los que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente sobre el trono de su gloría, os sentaréis también vosotros sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. 29Y todo el que dejare hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o campos, por amor de mi nombre, recibirá el céntuplo y heredará la vida eterna. 30Y muchos primeros serán los postreros; y los postreros, primeros.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

La renuncia de los apóstoles y su premio

Renuncia a ti mismo, hijo, hija, y recibirás el premio de Dios, de Jesús: la Vida Eterna en el Reino Celestial, Allí donde todo es Amor y amar y sentirte amado, amada.

No hagas otros planes que los de conocer, amar y servir a Dios. Y por lo demás, acepta la voluntad de Dios, perfeccionándote con voluntad en las virtudes y en el cumplimiento fiel de tu deber de estado; y LOS ÁNGELES TE SERVIRÁN.

Hijo, hija, no estás solo, no estás sola; no hay crisis para los que dejan que Dios viva en ellos, por irle a buscar en su unión física y espiritual en la Comunión, estando sin pecado por haber pasado por la Confesión.

Renuncia a llenarte de ti mismo, de ti misma, por unirte y vivir con Dios, las 24 horas del día. Se puede, puedes, ¡tú puedes!: la Confesión y la Comunión, la oración y la mortificación. Y perdona, perdona a los de tu casa y a los que no son de tu casa, que te dañan y te humillan, por ser humilde y vivir en Dios, con Dios, para Dios. PERDONA.

P. Jesús

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