Saltar al contenido

20 de octubre de 2018

Sábado 20 de Octubre de 2.018

Tiempo Ordinario /28º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 12, 8-12

Delante de los ángeles de Dios

(Dijo Jesús  a sus discípulos): 8Yo os digo: A quien me confesare delante de los hombres, el Hijo del hombre le confesará delante de los ángeles de Dios. 9El que me negare delante de los hombres, será negado ante los ángeles de Dios. 10A quien dijere una palabra contra el Hijo del hombre, le será perdonado; pero al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado. 11Cuando os lleven a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o qué habéis de responder o decir, 12porque el Espíritu Santo os enseñará en aquella hora lo que habéis de decir.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Delante de los ángeles de Dios

Los demonios son ángeles, pero no son ángeles de Dios, ¡Cuidado!

Dios, Jesús, Él, pronuncia tu nombre delante de los ángeles de Dios, ¡de los buenos!, sí, porque hay ángeles buenos y ángeles malos; los que no están con Dios, esos no son buenos, ¡esos son malos!, porque el mal se esconde del Sumo Bien, que es Dios; Dios es bueno, es el Sumo Bien, y sólo los ángeles de Dios, son buenos; los que no son de Dios, son MALOS. ¡Y hay!, sí, hay ángeles malos, deambulando por la tierra, tentando a todos, para que Dios no pronuncie tu nombre ante los buenos ángeles de Dios; y entonces, cuando Dios calla, ¿quién viene en tu ayuda?

Para que Dios hable de ti, confiesa a Dios delante de los hombres; ¡habla de Jesús, Dios!, habla de Él, con el amor con que le amas, con la admiración con que le ADORAS, y Dios, Jesús, te confesará delante de los ángeles de Dios; y, aparte de tu ángel de la guarda, vendrán, por miles, a ayudarte a salvarte, porque cuando Dios proclama tu nombre, ellos vienen a verte, te quieren ayudar a salvarte, porque Dios, cuando habla de ti, es para propagar tu nombre ante los ángeles de Dios, como tú propagas el suyo ante los hombres.

No tengas miedo de decir que crees en Jesús, en que es Dios, porque lo es, ¡lo es!

Jesús, es Dios; ¡es de fe! Confiesa tu fe, y Dios te confesará delante de los ángeles de Dios, y los demonios se irán de tu lado, dejarán de tentarte tanto, por la avalancha de ángeles que vendrán a cuidarte, porque Dios, al nombrarte, da testimonio de ti, de que eres de LOS SUYOS, como lo son los ángeles de Dios, ¡no los demonios!; esos no son ángeles de Dios, ¡son malos, muy malos!, de verdad, en serio, son tan malos, que quieren tu perdición, y no paran ni pararán, hasta que tú dejes de confesar a Dios. Pero tú no dejarás a Dios de lado, ¡jamás!, porque si confiesas a Jesús, Dios, a los hombres, Él, Jesús, Dios, te confesará a ti ante los ángeles de Dios; y ¡que se preparen los demonios!, porque ante una lucha entre ángeles de Dios y demonios, ¿quién crees que gana? ¡Claro!, GANAN SIEMPRE LOS ANGELES DE DIOS. Si pierden, es que tú has dejado de confesar a Dios, ante los hombres. ¡Ánimo, y habla de tu fe, de que Jesús es Dios, es TU DIOS! Amén.

P. Jesús

© copyright