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2 de enero de 2020

Jueves 2 de Enero de 2.020

Tiempo Navidad /2º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Juan 1, 19-28

Los sacerdotes quieren saber

19Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos desde Jerusalén le enviaron sacerdotes y levitas para preguntarle: Tú, ¿quién eres? 20El confesó y no negó; confesó: No soy yo el Mesías. 21Le preguntaron: Entonces, ¿qué? ¿Eres Elías? El dijo: No soy. ¿Eres el Profeta? Y contestó: No. 22Dijéronle, pues: ¿Quién eres? para que podamos dar respuesta a los que nos han enviado. ¿Qué dices de ti mismo? 23Dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto: <<Enderezad el camino del Señor>>, según dijo el profeta Isaías. 24Los enviados eran fariseos, 25y le preguntaron, diciendo: Pues ¿por qué bautizas, si no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta? 26Juan les contestó diciendo: Yo bautizo en agua pero en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis, 27que viene en pos de mí, a quien no soy digno de desatar la correa de la sandalia. 28Esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Los sacerdotes quieren saber

Juan, el bueno de San Juan Bautista, contesta a los sacerdotes y levitas, y es bueno con todos, es más, es bueno con los pecadores, porque a ellos se acerca y les habla, les habla con la voz de Dios; venía a decir: con bondad, se muestra y se demuestra el amor. Esta es la verdadera humildad: amar, dar amor a todos, buenos y malos. La humildad verdadera, su esencia es el amor… En la eternidad está la plenitud; en el tiempo y con vivir -el tiempo-, está crecer en plenitud… El primer paso para recibir la Belleza, es arrepentirse de los pecados y bautizarse.

Si no estás bautizado, ¡bautízate!, haz penitencia y vive la vida feliz de la fe.

Tú, como los sacerdotes, quieres saber, y hoy ya sabes algo más.

Vive la alegría de la santidad, todo lo demás es dolor y vanidad; sólo en la santidad, está el placer real de practicar una religión.

La religión no está para saberse, está para VIVIRSE. Deja todo mal y alégrate en tu fe de luchar por vivirla, por demostrarla, por gozarte en el reto personal de dar cada día, en cada momento, lo mejor de ti, sin hacer nunca el mal y haciendo siempre el bien; sin pensar si ese bien se lo merecen o no, sino que debes pensar que tú, ¡tú!, mereces dar lo mejor que puedas dar, porque ERES CAPAZ DE HACERLO; ¡hazlo!, hazlo para probarte a ti mismo que puedes, que tienes a Dios que te ayuda a ello, y que haces todo el bien que puedes, para demostrarle a Él, a Dios, que tú, por tu amor, haces el bien a otros, como Él, Jesús, por su Amor a ti, hizo el bien a todos, y te salvó, y tú te salvas por Él y por ti, que vives las obras MARAVILLOSAS de la fe.

¡Aleluya!, ¡alegría!, ¡amén!

P. Jesús
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