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19 de junio de 2015

Viernes 19 de Mayo de 2.015

Evangelio:

San Mateo 6, 19-23

No atesores bienes terrenales

Mat 6:19 Dijo Jesús a sus discípulos: “No alleguéis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín los corroen y donde los ladrones horadan y roban.
Mat 6:20 Atesorad tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín los corroen y donde los ladrones no horadan ni roban.
Mat 6:21 Porque donde está tu tesoro, allí estará tu corazón.
Mat 6:22 La lámpara del cuerpo es el ojo. Si, pues, tu ojo estuviere sano, todo tu cuerpo estará luminoso;”
Mat 6:23 pero, si tu ojo estuviere enfermo, todo tu cuerpo estará en tinieblas; pues si la luz que hay en ti es tinieblas, ¡qué tales serán las tinieblas!”

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944)

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

No atesores bienes terrenales

Haz producir tu economía, tus tesoros, haz rendir tu dinero, ¡crea puestos de trabajo, con buenos sueldos y con seguridad de trabajo para el trabajador! Dios te ayudará a ello, siempre. Que tu dinero circule, que sirva para crear trabajo, trabajo del bueno, moral. No es cuestión de coger todo tu dinero y darlo a la Iglesia, es cuestión de que tú administres bien para hacer todo el bien que puedas, y arriesgarte por los demás, por estos que necesitan pan y no tienen tus capacidades económicas ni intelectuales, ni de sagacidad para poner una empresa donde muchas familias tengan un trabajo digno, moral; dignidad y dinero para ayudar al que no tiene pan.
Muchos calculan sus ingresos, su capital, y evalúan si les llegará a su ancianidad; es lógico que se hagan las cuentas, pero Dios Todopoderoso, con tu dinero bien invertido, da pan al hambriento. Acuérdate de los peces y el pan que tenía el niño, y que multiplicándolos Jesús, dio de comer a muchos. Aumenta tu fe, vive la santidad y rodéate de un buen equipo, gente que, como tú, quiera dar pan a los demás, y no solamente ganar más y más dinero, que lógicamente ganarás más dinero, cuantos más empleados tengas. Elije a los buenos, a los que valoran el trabajo bien hecho, que no llegan tarde y que les guste estar trabajando contigo. Las palabras clave son trabajo, voluntad, inteligencia y armonía. El cristiano ayuda a su hermano, a su semejante, con todos sus talentos, también con el dinero.

P. Jesús

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