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15 de mayo de 2019

Miércoles 15 de Mayo de 2.019

Tiempo Pascual /4º -San Isidro Labrador

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Juan 15, 1-7

En Jesús, Dios, darás fruto

(Dijo Jesús a los discípulos): 1Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador. 2Todo sarmiento que en mí no lleve fruto, lo cortará; y todo el que dé fruto, lo podará, para que dé más fruto. 3Vosotros estáis ya limpios por la palabra que os he hablado; 4permaneced en mí y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto de sí mismo si no permaneciese en la vid, tampoco vosotros si no permaneciereis en mí. 5Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada. 6El que no permanece en mí, es echado fuera, como el sarmiento, y se seca, y los amontonan y los arrojan al fuego para que ardan. 7Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que quisiereis, y se os dará.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

En Jesús, Dios, darás fruto

Unido a Dios, a Jesús, darás fruto.

¿Condiciones?

Imita a Jesús, cumple con la Ley de Dios, ¡ama a Dios con todas tus fuerzas, con todas tus ganas!; ¡ámate a ti mismo!, y a los demás como a ti; por eso debes perdonarte y perdonar; ¡pasa por el confesonario! Deja tu amargura, y sal de confesar, con la Paz de Dios, que Dios te da, por hacer tú una buena confesión. Mantén tu fe viva, ¡Vívela!, como hizo Jesús, ¡Dios!

Ayuda a todos, haz el bien, y elige a tus amigos, como hizo Jesús también, y si alguno de ellos es un judas, acepta el dolor que recibes o recibirás de su traición, y sigue unido a los otros, como hizo Jesús, que siempre fue fiel a su Iglesia; aunque le dejaron sólo, Él comprendió sus limitaciones, su miedo y dolor; pero, ¡por Dios!, de los malos, de los corruptos, esos que no quieren rectificar de sus pecados, ¡apártate!, porque los pecados de otros que están a tu lado, también pueden aplastarte a ti, es decir, puedes recibir daño, daño que puedes evitar, si te alejas del mal y del malo, de este pecador que no quiere aceptar su pecado y quiere seguir pecando. Sé que me comprendes.

Quieres que éste, ésta, se convierta, pero, ¡no quiere! Entonces, aléjate y reza, ora por él-ella, y dale buen ejemplo; procura por ti, porque si no quieres sufrir por otros, o que tu familia sufra, no aceptes el mal, el pecado de otros, como algo natural. Decide vivir en paz. Acepta la realidad, y confía en Dios, dale tiempo, quizás años, a que su Gracia surja efecto por éste que oras; y siempre, que todos vean tu buen ejemplo; cueste lo que cueste, sé bueno, como Jesús, ¡Dios!

P. Jesús

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