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11 de septiembre de 2020

Viernes 11 de Septiembre de 2.020

Tiempo Ordinario/23º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 6, 39-42

¿No caerán los dos en el hoyo?

39Les dijo (Jesús a los discípulos) también una parábola: ¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? 40Ningún discípulo está sobre su maestro; para ser perfecto ha de ser como su maestro. 41¿Por qué ves la brizna en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga en el tuyo? 42¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame quitarte la paja que tienes en el ojo, cuando tú no ves la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, quita primero la viga de tu ojo, y entonces verás de quitar la paja que hay en el de tu hermano.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

¿No caerán los dos en el hoyo?

Cuando busques pareja con miras al matrimonio, no aceptes a una persona ciega de corazón, con obras de injusticia en su historia personal, donde el egoísmo y la soberbia lo-la hacen un ciego de las cosas eternas. Busca a alguien enterado de qué va la vida, a alguien que, como tú, quiera salvarse, acepte la salvación que viene de Dios, Jesús de Nazaret.

Si tú eres ciego, y la persona que hallas y amas, y quieres con ella hacer una vida a la par, casándoos, ¡que no sea ciego-a!, porque de serlo, ambos caeréis en el hoyo, y fracasará vuestro amor, terminando y pasando por tiempos tormentosos que desgarrarán tu alma de dolor, frustración, traumas y desolación.

El amor está para ser vivido, para no acabar jamás.

Todo amor, todo afecto que termina, fue un espejismo de la realidad.

Si te ha pasado esto, si has vivido el desamor, ¡olvídalo! Puedes olvidarlo si quieres, pero hay gente orgullosa, que lo recuerda porque, lo que le duele, es no haber conseguido que el otro, la otra, lo haya querido, y le molesta el fracaso, ¡el ser un perdedor!, porque cree que el amor se compra, que lo puede comprar con el suyo, pero la realidad nos enseña que Dios ama, ama a todos, pero muy pocos le corresponden. Entonces, si Dios tiene que vivir el desamor, ¿qué vas a vivir tú, que no eres Dios y no sabes amar como Él ama?

¡La que te espera!

Acéptalo.

Acepta sufrir por amor.

Vale más esto, que sufras porque no te quieren, que no por no querer tu a Dios. Porque el que no ama a Dios, no sabe amar para siempre; de continuo está diciendo que está enamorado-a, pero fracasa siempre, porque todo amor humano le dura una temporada.

Los ciegos de los que habla Jesús, son estos que no le conocen ni quieren informarse bien sobre Él, y que dan sentencias de amor humano, cuando no quieren aceptar el Amor de Dios. ¿De quién van a aprender?, ¿de ti?… Si tú tampoco sabes amar a Dios sobre todas las cosas, si lo amas más a él, a ella, a esta persona ciega, que a Dios, ¡no sabes amar!; y entonces, si los dos sois ciegos, ¿no caeréis los dos en el hoyo?, en el Infierno eterno.

P. Jesús
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