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1 de octubre de 2018

Lunes 1 de Octubre de 2.018

Tiempo Ordinario /26º

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 9, 46-50

Quién será el mayor

46Surgió entre ellos (los discípulos) una discusión sobre quién sería el mayor de ellos. 47Conociendo Jesús los pensamientos de su corazón, tomó un niño, le puso junto a sí, 48y les dijo: El que recibiere a este niño en mi nombre, a mí me recibe, y el que me recibe a mí, recibe al que me envió; y el menor entre todos vosotros, ése será el más grande.

49Tomando la palabra, Juan dijo: Maestro, hemos visto a uno echar los demonios en tu nombre y se lo hemos estorbado, porque no era de nuestra compañía. 50Contestóle Jesús: No se lo estorbéis, pues el que no está contra vosotros, está con vosotros.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Quién será el mayor

Tú tienes madera de santo-a, tú vas a ser el mayor, por todos tus sufrimientos, aceptados por amor a Dios y a los hermanos, por tus obras de Caridad, con mayúsculas, para el bien de la humanidad.

Tu misión es propagar el Evangelio de la fe, de esta fe tuya, que te da esa alegría contagiosa del santo fuerte y audaz, del santo capaz de darlo todo por Cristo. ¡Tú!, tú vas a dar tus talentos, y recibirás el trato de amigo de Dios, porque todo lo que hagas, será bueno para Jesús, que tanto te ama y espera y confía, que sus Palabras del Evangelio, llenen tu vida de fe, de amor, de esperanza, ¡de alegría!, la alegría de los verdaderos santos, que luchan, a capa y espada, contra el pecado.

Sí, sé que has estado algo triste, porque algunos de los que amas, no te aman, y te llaman loco, ¡el loco de la fe! Bueno ¿y qué? Una vez pasada esa primera impresión, del descubrimiento de que para ellos, no eres nadie ni nada, desde que te has unido a Dios, desde que eres un amigo fiel de Jesús de Nazaret, Dios y Hombre verdadero, desde que has hecho tuya, también a la Madre de Dios; desde que han acontecido estas cosas y no las han aceptado, es más, se han burlado de ellas, te han humillado por ellas, ¡y te humillan! Mientras ellos, ¡ciegos!, se creen listos, por seguir a los dioses de si mismos, al aplauso colectivo, pero, ¿qué esperabas? Sí, sé que esperabas y esperas, que los que amas, amen a Dios, pero, déjame decírtelo, mientras tú esperes su amor, no vas a ser todo de Dios; tú, sé todo de Dios, acepta que ¡ellos sí que están locos, por ser guías ciegos! Y sin faltar jamás al respeto, diles que no estás de acuerdo, y que rezas para que un día, cambien de actitud y tengan una vida coherente con su fe; ¡porque muchos dicen que tienen fe, pero que no hay que ser radicales, que hay que disfrutar de la vida! ¡Déjales que digan! Y diles, yo dejo que digáis, y a la vez os digo, que no estáis en lo cierto, y pido a Dios y tengo paciencia y amor por vosotros, mientras sigo viviendo mi fe, porque sé que estoy en la Verdad. Y, ¡demuéstrales tu verdad, con la alegría de tu fe!, porque tu fe, hijo mío, hija mía, te salva; y ¿qué sabes tú, si por tu fe y las obras de la misma, que son las obras de caridad, no salvas también a los que amas? Yo, francamente, creo que sí, que de la misma manera que por la maldad de uno-a, lo pagan sus generaciones, por la bondad de uno-a, Dios premia a su familia y recompensa de la fe a sus generaciones, porque, te diré, que un acto bueno que haga uno, estando con Dios, viviendo con Dios, estos actos, los hace Dios contigo; y ¿tú sabes el valor que tiene esto? INFINITO; así, que todo lo que hagas en gracia de Dios, aunque te lo critiquen los que amas y los demás, MIENTRAS DIOS LO VALORA INFINITAMENTE, por hacerlo Él, Dios, contigo, todas estas obras y palabras y pensamientos, incluídas las oraciones rezadas con Dios, a Dios, todo ello es valorado, pesado y justificado, y hay recompensa para ti y los tuyos; ¡esta es la fe católica!, ¡la alegría del vivir! Tú, tú estás ayudando a Dios a salvar a los que amas, mientras te santificas con sus duras y amargas palabras y desprecios por tu persona, por la fe que llevas por bandera, la Católica, Apostólica y Romana. Déjame decirte, amigo-a, que Dios, Dios, hace contigo una gran labor de evangelización con los que amas, precisamente por ser tú, Luz en la oscuridad y voz en el desierto. Ahora, posiblemente, tus amados, aun tienen una edad en que se sienten útiles y parte de la sociedad, pero llegará para ellos la vejez, la enfermedad, el ocultamiento del mundo, porque ¿quién quiere a los viejos? Y entonces, llegará tu momento. ¡Espera! No me seas impaciente, y ¡espera! Dios te dará larga vida, para que en la vejez, en la tristeza del dolor de muchos, luego sean tus palabras de fe, tus obras de la misma, ESPERANZA, para los que ahora amas, y te sentencian a la locura de un amor a Cristo, fuera de cordura. Tú, aguanta, resiste, porque llegará la vejez y la enfermedad y el dolor, por los desengaños que hay en la vida, y entonces, ¡qué alegría!, tu locura de ahora, será para ellos, su Paz. ¡Espera! Porque los que amas, te van a necesitar. Y aunque sea en algunos amigos o parientes lejanos, una luz que verán de lejos, ¡te verán! Y pensarán en ti, porque no podrán hacer otra cosa que pensar, ¿Qué van a hacer en la vejez, en la enfermedad, en la tristeza?: pensar, y verte a ti, como la antorcha iluminante de esa Esperanza que necesitan. Muchos, hijo, hija, piensan que van a vivir para siempre, e ingenuamente, así viven mientras tienen potencia física, mientras practican del sexo y viven para hacer dinero fácil, y todo lo usan mal, incluso sus palabras derramadas contra ti y tu fe. Tú, espera, que los años lo ponen todo en su lugar, y luego te llamarán bendito. Cree a este sacerdote que conoce bien la vida y conoce al hombre. Ten fe, y disfruta de vivir tu fe, no te amargues por los que no teniendo fe, te insultan la tuya, tú, ¡no estás solo!, tienes a Dios; tienes las de ganar, hoy y siempre, sólo tienes que esperar. Y no dejes que las palabras de los necios diciendo necedades, te quiten la alegría de la fe, ellos no comprenden, no saben, y hablan sólo para humillarte en la prepotencia de su edad, de su posición social, pero, como te digo, llegará el día en que las cosas van a cambiar, tendrán muuuucho tiempo para pensar, cuando no sean nadie para la sociedad, cuando la vida los haga callar, entonces ansiarán tus palabras de Vida Eterna. Luego te escucharán, mientras tanto, espera, haz la tuya con Dios y sé amigo de todos, buenos y pecadores; pero ¡ojo con los pecadores empedernidos! estos van de listos, y querrán quitarte la alegría de la fe, quizás diciendo que quieren tenerla y les enseñes, pero son estrategias suyas para que “cayéndote bien” con sus palabras de admiración a tu fe, lo que algunos-as pretenden es servir a Satanás y hacerte pecar, llevarte a la oscuridad. No vayas de guía espiritual, deja que otros se ocupen de ayudar a los que dicen que te admiran, y si se dejan ayudar por otros, entonces, pasado el tiempo, podrás pensar que sí, que Dios ha obrado en ellos-as, aunque quizás, en un principio, iban a por ti. ¡Sé listo-a!, no vayas de guía espiritual de nadie que te lo pida; que sean otros, quienes guíen, y tú, guía con la alegría de tu fe. Sé que me has comprendido bien, amén.

P. Jesús

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