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1 de agosto de 2016

Lunes 1 de Agosto de 2.016

Evangelio:

San Mateo 14, 13-21

Retírate a rezar

Mat 14:13 A la noticia de la muerte de Juan, Jesús se alejó de allí en una barca a un lugar desierto, y, habiéndolo oído las muchedumbres, le siguieron a pie desde las ciudades.
Mat 14:14 Al desembarcar vio Jesús una gran muchedumbre, y se compadeció de ella, y curó a todos sus enfermos.
Mat 14:15 Llegada la tarde, se le acercaron los discípulos diciéndole: “Despide, pues, a la muchedumbre para que vayan a las aldeas y se compren alimentos”.
Mat 14:16 Jesús les dijo: “No hay por qué se vayan; dadles vosotros de comer”.
Mat 14:17 Pero ellos le respondieron: “No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces”.
Mat 14:18 Él les dijo: “Traédmelos acá”.
Mat 14:19 Y, mandando a la muchedumbre que se recostara sobre la hierba, tomó los cinco panes y los dos peces y, alzando los ojos al cielo, bendijo y partió los panes y se los dio a los discípulos, y éstos a la muchedumbre.
Mat 14:20 Y comieron todos y se saciaron, y recogieron de los fragmentos sobrantes doce cestos llenos,
Mat 14:21 siendo los que habían comido unos cinco mil, sin contar las mujeres y los niños.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944)

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Retírate a rezar

Estás cansado, lo sé. Decidiste hacer el bien a todos y en todo tiempo, y estás cansado de tener que estar vigilante y dominar tus impulsos primarios. Retírate a rezar.

Dios consuela en la oración.

Dios alivia tu corazón en la oración.

Dios te Ama cuando rezas y le hablas de tus penas. A Dios puedes quejarte, pero ¡con nadie más!, porque la queja trae mal, por lo menos, malestar en quien, queriéndote, no puede hacer más de lo que ya hace por ti.

Y los que se quejan a quien sea, estos son vulnerables a todo y todos, porque en las quejas, uno-a demuestra sus flaquezas.

Acepta la voluntad de Dios, que todo lo permite, y si algo te daña, o alguien te daña o sufres algún mal, es que Dios lo permite, porque si Dios no lo permitiera, no te ocurriría.

El que Dios lo permita, no quiere decir que lo quiera, no quiere decir que no te va a ayudar a defenderte, a luchar, a superarlo, a conformarte. Al contrario, hijo amado de Dios, que sepas que Dios siempre está pendiente de ti, pero no puede, no quiere evitar la libertad de los demás, que es por sus obras y por las tuyas, que a cada uno le dará el Cielo, o será una vida eterna en el Infierno; por eso lo permite todo, todo lo que quiera hacer el hombre, la persona, porque nos hizo libres, y a la vez se quedó en el mundo en forma de pan, para vivir dentro de ti, si tú quieres.

Retírate a rezar después de comulgar, porque Dios, contigo está, y quiere ayudarte ante la libertad de otros, o de la misma vida, que te hacen daño; y tú sufres, y sufriendo, le sigues siendo fiel.

¡Confía en Dios, que te Ama con todo su Corazón!

Eso es el amor, confiar el uno en el otro, y esperar las obras de bondad. Dios espera las tuyas, y tú recibirás las suyas, porque a Dios nadie gana en generosidad.

¡Espéralas! ¡Dios te da!

Se dio entero. Ahí tienes la prueba de que no estás solo-a.

Dios te Ama.

P. Jesús

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