Saltar al contenido

9 de abril de 2018

Lunes 9 de Abril de 2.018

Tiempo Pascual /2º – Solemnidad de la Anunciación del Señor

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Lucas 1, 26-38

Alégrate

26En el mes sexto fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret,27a una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 28Y presentándose a ella, le dijo: Salve, llena de gracia; el Señor es contigo. 29Ella se turbó al oír estas palabras, y discurría qué podría significar aquella salutación. 30El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios, 31y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. 32EL será grande y llamado Hijo del Altísimo, y le dará el Señor Dios el trono de David, su padre, 33y reinará en la casa de Jacob por los siglos, y su reino no tendrá fin. 34Dijo María al ángel: ¿Cómo podrá ser esto, pues yo no conozco varón? 35El ángel le contestó y dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra, y por esto el hijo engendrado será santo, será llamado Hijo de Dios. 36E Isabel, tu pariente, también ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el mes sexto de la que era estéril, 37porque nada hay imposible para Dios. 38Dijo María: He aquí a la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y se fue de ella el ángel.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Alégrate

Sí, alégrate tú, porque si eres bautizado y vives en Gracia de Dios, el Señor está contigo, ¡no estás solo!

María, la Virgen María, fue a ayudar a su prima Isabel, y el buen católico ayuda a su familia, se pone en camino y va a dar su ayuda, sin que se la pidan, al familiar que lo necesita; porque hay que empezar ayudando a la familia, a esos que conoces y te necesitan, tengan el carácter que tengan, tengan trabajo o no tengan, tengan más familia o no. No podemos dejar a un familiar sin nuestra ayuda, y luego y siempre, también, ayudar a los demás. Eso sí, cuidando siempre de no ponerse en ocasión de pecar, porque hay familiares que le sacan a uno de sus casillas; a estos, les escribes y les dices que si necesitan de ti, en todo lo que puedas les ayudarás; y a veces, tantas, no puedes darles más que tu oración, porque algunos, de tenerte a su alcance, no dudarían en dañarte, y hay, SIEMPRE, que protegerse de no pecar; porque es bien cierto que, a todo el que dañan, ése, por muy bueno que sea, sufre, y este sufrimiento podría ser causa de apartarse de la fe, por el pensamiento humano de: “Dios mío, ¿por qué permites esto, si yo los amo?”…

Hay que ayudar siempre, y aliviar la soledad de los que necesitan ayuda, que la soledad no se alivia simplemente estando allí, porque muchos tienen compañía y se sienten solos; hoy te quiero hablar de darte a los demás, empezando por la familia, si es que estar con ellos, no te hace alejarte de Dios, de cumplir sus Mandamientos.

Alégrate de servir, como la Virgen María, la sierva de Dios, sirvió a su prima Isabel; se fue a ayudarla, y seguro que algunas de sus vecinas también estaban esperando un hijo, pero Ella, María, acudió a ayudar a su prima Isabel. Primero ayuda a la familia, como hizo la Virgen María. Pero recordemos que Isabel era una mujer piadosa, creyente, una mujer de fe, esperanza y caridad, que al ver a su prima María, la Virgen María, alabó su maternidad. Ayuda a quien te valora en tu piedad, ayuda a los que contigo se gozan de amar a Dios sobre todas las cosas; recordemos que Jesús, Dios, lavó los pies de sus discípulos, no del dueño de la casa, ni de la sirvienta, sino de SUS DISCIPULOS, esos que vivían su misma fe, a esos les lavó los pies, y a todos los demás les dio siempre el bien, enseñándoles la Verdad, mostrándoles, con su Vida, que hay que Amar a Dios sobre todas las cosas, como Jesús, Dios Hijo, amó a Dios Padre sobre todas las cosas. Discernid, porque muchos mundanos pretenden tener a sus pies a los creyentes, y no es lo mismo que vivió Jesús, Dios, ni su Madre, la Virgen María. Lee la Sagrada Biblia y alégrate de tener la ayuda de Dios en la Revelación.

P. Jesús

© copyright