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4 de diciembre de 2017

Lunes 4 de Diciembre de 2.017

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Mateo 8, 5-11

El siervo del centurión

Mat 8:5 Entrado Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un centurión, suplicándole
Mat 8:6 y diciéndole: “Señor, mi siervo yace en casa paralítico, gravemente atormentado”.
Mat 8:7 Él le dijo: “Yo iré y le curaré”.
Mat 8:8 Y respondiendo el centurión, dijo: “Señor, yo no soy digno de que entres bajo mi techo: di sólo una palabra, y mi siervo será curado.
Mat 8:9 Porque yo soy un subordinado, pero a mis órdenes tengo soldados y digo a éste: “Ve”, y va; y al otro: “Ven”, y viene; y a mi esclavo: “Haz esto”, y lo hace”.
Mat 8:10 Oyéndole Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: “En verdad os digo que en nadie de Israel he hallado tanta fe. Os digo, pues, que del Oriente y del Occidente vendrán y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos,
Mat 8:11 mientras que los hijos del Reino serán arrojados a las tinieblas exteriores, donde habrá llanto y crujir de dientes”. 

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944)

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

El siervo del centurión

Fíjate en el evangelio de hoy, cómo a Jesús ni hace falta pedirle, sólo con exponerle el centurión que en su casa tiene un siervo paralítico, que yace con dolores muy fuertes, Él, Jesús, Dios, dice: “Yo iré y le curaré”

Y tú, ¿qué haces por Dios?; ¿esperas a que te lo pida, o ya, sabiendo su voluntad, cumples con los mandamientos de la Ley de Dios?

Me temo que, ni pidiéndotelo, haces nada. A veces te crees tan importante, tan necesario en esta vida, que parece más bien, que Dios debe arrodillarse ante ti y tus deseos, que tú ante Dios de Cielos y Tierra.

Creo que lo has entendido mal. Te lo diré: tú no eres ningún dios; así que, por favor, acéptalo y vive obedeciendo al que te dio la vida, y puede darte vida eterna en su seno, donde la dicha es sin fin, donde la Gracia es infinita, donde está la Madre bendita de Dios, y tuya, María Santísima.

Vé a Dios.

Sé de Dios.

Reconcíliate con el Amor, Dios.

P. Jesús

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