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26 de noviembre de 2017

Domingo 26 de Noviembre de 2.017

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Mateo 25, 31-46

“Venid, benditos de mi Padre”

Mat 25:31 Dijo Jesús a sus discípulos: “Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria y todos los ángeles con Él, se sentarán sobre su trono de gloria.
Mat 25:32 Y se reunirán en su presencia todas las gentes, y separará a unos de otros, como el pastor separa a las ovejas de los cabritos,
Mat 25:33 y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.
Mat 25:34 Entonces dirá el Rey a los que están a su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
Mat 25:35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; peregriné, y me acogisteis;
Mat 25:36 estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; preso, y vinisteis a verme”.
Mat 25:37 Y le responderán los justos: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, sediento y te dimos de beber?
Mat 25:38 ¿Cuándo te vimos peregrino y te acogimos, desnudo y te vestimos?
Mat 25:39 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.
Mat 25:40 Y el Rey les dirá: “En verdad os digo que cuantas veces hicisteis eso a uno de estos mis hermanos menores, a mí me lo hicisteis”.
Mat 25:41 Y dirá a los de la izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, preparado para el diablo y para sus ángeles.
Mat 25:42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;
Mat 25:43 fui peregrino, y no me alojasteis; estuve desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis”.
Mat 25:44 Entonces ellos responderán diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o peregrino, o enfermo, o en prisión, y no te socorrimos?”.
Mat 25:45 Él les contestará diciendo: “En verdad os digo que, cuanto dejasteis de hacer eso con uno de estos pequeñuelos, conmigo no lo hicisteis”.
Mat 25:46 E irán al suplicio eterno, y los justos, a la vida eterna”. 

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944)

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

“Venid, benditos de mi Padre”

Si dices amar a Dios, si te crees buen católico, y confiando en Dios, Jesús, el Señor, le dices en oración, “Señor, Señor…”, y le haces tus peticiones, pero no ayudas a nadie, no das limosna a la Iglesia, para que ella, en tu nombre, lo dé, ¡que lo da!, al necesitado, al que tiene hambre, al que tiene sed, al que está desnudo, enfermo, en la cárcel o es emigrante, entonces, ¡pobre de ti!; ¡cambia de actitud, y da al necesitado, ¡ayuda a la Iglesia!, porque la Iglesia ayuda en tu nombre, y tu nombre queda escrito entre los que son bienaventurados.

Cuántas veces tienes ganas de ayudar y no sabes cómo. Ayuda a la Iglesia, da de tu dinero, y ella, la Santa Madre Iglesia, como buena Madre que es, lo administrará, y en tu nombre lo dará al necesitado, al que tiene hambre y no tiene qué comer, al que tiene sed, al que está desnudo, enfermo, en la cárcel o es emigrante. Tú confía en la Iglesia, porque la Iglesia es Santa, y todo el que ayuda a través de ella, tiene su nombre escrito entre los que son bienaventurados, y el Señor, cuando venga, te llamará a su lado.

Jesús, entregó a Pedro las llaves del Cielo. Se va al Cielo, se entra en el Reino de Dios, por la Iglesia Católica, la que fundó el mismo Dios, eligiendo a los doce; uno le traicionó, pero la Iglesia no dejó de ser Iglesia por este traidor; lo mismo ocurre ahora, como siempre, el que si alguno de los elegidos por Jesús, le traiciona, no por esto la Iglesia deja de tener las llaves del Cielo. Tú da, da a la Iglesia, y confía en el que la fundó, en Dios Hijo Jesucristo, tu Salvador, el Salvador del mundo.

Sé que me has comprendido bien. Amén.

P. Jesús

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