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23 de febrero de 2018

Viernes 23 de Febrero de 2.018

1.º de Cuaresma

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Mateo 5, 20-26

Vuestra justicia ¿cómo es?

20Dijo Jesús a sus discípulos: Os digo que, si vuestra justicia no supera a la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
21Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás; el que matare será reo de juicio. 22Pero yo os digo que todo el que se irrita contra su hermano será reo de juicio, el que le dijere <<raca>> será reo ante el sanedrín, y el que le dijere <<loco>> será reo de la gehenna de fuego. 23Si vas, pues, a presentar una ofrenda ante el altar y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, 24deja allí tu ofrenda ante el altar, ve primero a reconciliarte con tu hermano y luego vuelve a presentar tu ofrenda. 25Muéstrate, conciliador con tu adversario mientras vas con él por el camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas puesto en prisión. 26Que en verdad te digo que no saldrás de allí hasta que pagues el último centavo.

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

Vuestra justicia ¿cómo es?

¿Has matado a algún niño… con el aborto? ¿Has inducido a alguien a matar a un niño?…

¡Fariseo-a!

No entrarás en el Reino de los Cielos,
a menos que te hayas confesado arrepentido-a, a menos que hayas suplido tu pecado con obras buenas para los niños.

Tienes miedo a la muerte, y diste muerte a un hijo tuyo; ¿por qué?, ¿¡por qué!?… ¡¡¡Dios!!!

Y tú, que eres bueno, de los pocos que valoran la vida, ¡unámonos!, recemos para librar a los asesinos, del Infierno eterno, para que reaccionen, acepten su pecado y vayan a confesarse ante un sacerdote católico, que es el único que, en nombre de Dios, puede perdonarlos.

Que se vea que amas a los niños.

Cuándo encuentres a alguno con un adulto, pregúntale si está bautizado el niño, sólo eso. Primero pregúntale por su nombre, el nombre del bebé, del niño, y luego le dices si está bautizado; y si te dicen que no, calla, dale unos segundos de silencio, que se note que callas, y mientras tanto, reza así: “Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, amén”. Y verás, o no lo verás, pero la acción de Dios, Uno y Trino, ayudará al bebé, al niño. ¿No es sencillo hacer esto?, sí. Pues adelante, amigos de Dios, míos.

P. Jesús

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