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13 de febrero de 2018

Martes 13 de Febrero de 2.018

Misal virtual de hoy AQUÍ

Evangelio:

San Marcos 8, 14-21

La levadura de los fariseos

14Los discípulos se olvidaron de tomar consigo panes, de modo que no tenían en la barca sino un pan. 15Y Jesús les amonestaba, diciendo: Mirad de guardaros del fermento de los fariseos y del fermento de Herodes. 16Ellos iban discurriendo entre sí que era por no tener panes, 17y, conociéndolo Él, les dijo: ¿Qué caviláis que no tenéis panes? ¿Aún no entendéis ni caéis en la cuenta? ¿Tenéis vuestro corazón embotado? 18¿Teniendo ojos, no veis, y teniendo oídos, no oís? ¿Ya no os acordáis de cuando partí los cinco panes a los cinco mil hombres y cuántos cestos llenos de sobras recogisteis? 19Dijéronle: Doce. 20Cuando partí los siete, a los cuatro mil, ¿cuántos cestos llenos de mendrugos recogisteis? Y le dijeron: Siete. 21Y les dijo: ¿Pues aún no caéis en la cuenta?

Sagrada Biblia. Nacar-Colunga (1.944) 

“Palabra del Señor”

“Gloria a ti Señor Jesús”

Meditación:

La levadura de los fariseos

Eran los primeros Doce Apóstoles, en quienes toda la Iglesia Católica, Apostólica y Romana se apoyaría, y se olvidan de llevar panes. ¡Hombres despistados! Se van sin pan. Y Dios les avisa de la falsa levadura, de querer este pan que no sacia, que no sirve para dar a los demás, que es egoísmo y buena vida, que es esa frase: “Vive y deja vivir”. Pues no; hay que dar pan, hay que enseñar al que no sabe, hay que querer salvar a todos. Si no te importan los demás, es que no amas a Dios. Si no te importa que pequen, es que no amas a Dios; porque Dios vino al mundo a dar pan a todos. Esa Eucaristía es para todos.

Oh, cuántos hablan mal de las riquezas de la Iglesia Católica, quieren que las reparta; y es lo que hace GRATUITAMENTE la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana: repartir GRATIS a Jesucristo, Dios Hijo, vivo en la Eucaristía. Ese es el verdadero tesoro. ¡No vuelvas a decir nunca más, que la Iglesia no da su riqueza! Ella, la Santa Madre Iglesia Católica, te da a Dios, a Jesús; y Dios, Jesús, te dice, te pide: “¿Qué quieres de Mí?”

¡Díselo, recibiendo a Dios mismo en la Eucaristía! Dile qué quieres de Él.

A ver… ¿Qué quieres de Dios?

¿Dinero? ¿Trabajo? Puede dártelo: ¡Pídele!

¿Salud? Puede darte salud: ¡Pídele!

¿Amor? Te da todo el suyo y el que necesites: ¡Pídeselo!

¿Quieres fe? Él, Dios, da la fe. Pídela, vamos, pídela; ¿a qué esperas, a dejar de pecar? ¡Pide fe! Dios da la fe.

¿Quieres hijos? ¿Quieres que tus hijos crean y te respeten? Eso también pídeselo a Dios. Es Dios.

¿Quieres que tus padres te valoren, te acepten como eres? Bien, si eres discípulo de Dios, Dios te utilizará para que tus padres necesiten de ti. ¿Por qué no? Los padres son como tú, niños perdidos, a veces, orgullosos y egoístas y avaros, pero están jugando como niños, el juego de la vida; y los niños, todos los niños, siguen al líder. ¿Has jugado alguna vez a este juego? Sé líder de tu casa, de tu familia, pero sélo llevando en tu corazón a Dios. Nadie sigue a un igual, todos siguen a alguien superior, y sólo Dios es superior al hombre; los hombres, todos son iguales, sólo el que va con Dios, que vive con Dios, por vivir en Gracia de Dios y haciendo el bien, ese es líder, por su fe viva, que vive en las obras de la misma fe.

Pide, pide novia santa, novio santo… un trabajo a tu medida y agradable a Dios, una Misión. Pero pide, hombre, mujer, ¡Pide!

Escucha cómo Dios dijo, y te dice a ti: ¿Qué quieres?…

P. Jesús

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